miércoles, 1 de diciembre de 2010

A tu cuerpo melodía


Cuando tu boca calla no es que estás como ausente.

Tu fino torso erguido abre el concierto del aire.


¡Calla! ¡Que tu cuerpo cante!

Que los tristes violines sollocen al oírte.

Que el viento se desmaye sin poder tocarte.


Si haces un gesto para hablar, hazlo sutilmente;

tu dulce voz de ninfa es capaz de matarme.


¡Calla! ¡Que tu cuerpo cante!

Que el regocijo animal se encargue de engullirme.

Que el excitado fuelle haga temblar mi traje.


¡Calla! ¡Que tu cuerpo cante!

Que la música descalza en tu espalda me guíe.


Calla tus verbos de fragancia amarilla.

Calla. Mas si tu voz arde intensamente

¡ciérrame los ojos con un soplo de tu ángel!




Lauro

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